Éste es un tema siempre interesante por la sensibilidad que despierta en muchas mujeres que están embarazadas o van a estarlo.  En Sanluís Óptico hemos recopilado información precisa para explicarte las posibles alteraciones oculares que suceden durante el embarazo.

En el embarazo se produce un incremento de distintas hormonas que tiene como objetivo garantizar el normal desenvolvimiento de este periodo.  Durante el embarazo el cuerpo de la madre sufre muchos cambios y los órganos del cuerpo se ven afectados, incluyendo los ojos.

Las embarazadas deben cuidarse en general y de forma especial su visión, sobre todo cuando existen problemas oculares previos tales como: hipertensión, glaucoma o diabetes.  Muchas complicaciones pueden evitarse si se realiza un buen control.

La refracción ocular puede sufrir cambios que se explican porque el índice de refracción y los medios refringentes se encuentran alterados, observándose una variación de las dioptrías del ojo.  Las mujeres miopes tienden hacia una mayor miopía, que se puede explicar por dos motivos: por una lado, la alteración en el colágeno que hace que el globo ocular se expanda y por otro lado, el edema corneal debido a la retención de líquidos, que también puede producir un aumento de la miopía.  Por estos dos motivos no se recomienda la cirugía refractiva durante este periodo.

Durante esta etapa las usuarias de lentillas suelen notar más molestias y percibir una cierta sequedad ocular.  Las gestantes afectas de artritis reumatoide u otras enfermedades del colágeno pueden desarrollar un síndrome de Sjögren en el que se produce una disminución de la producción lacrimal, sequedad ocular y, por consiguiente, daño e incluso pérdida de células epiteliales.

En las glaucomatosas se aprecia disminución de la tensión ocular de 5-7 mmHg en el tercer trimestre del embarazo.

Cuando ya existe hipertensión arterial, ésta puede agravarse o incluso puede instalarse durante este periodo.  La visión borrosa o incluso doble y ver manchas en el campo visual podría ser señal de hipertensión durante el embarazo, también llamada preeclampsiatoxemiahipertensión inducida por el embarazo (HIE).  La HIE se presenta con mayor frecuencia en mujeres jóvenes que son primerizas.  Es más frecuente en embarazos gemelares, en mujeres con hipertensión crónica, diabetes preexistente y en mujeres que sufrieron HIE en un embarazo anterior.

Los procesos inmunológicos del ojo también pueden sufrir alteraciones.  Son varias las patologías oculares de origen inmunológico que se agravan en algunas embarazadas que sufren neuritis ópticamiastenia  graveconjuntivitis primaveral,

Hacia final del embarazo, por agrandamiento de la glándula hipófisis, que controla la secreción de la leche materna, se comprime el quiasma óptico, lo cual puede producir disminución de la visión lateral y disminución de las secreciones del ojo (otra razón de sequedad ocular).  Este cambio es transitorio y finalizada la gestación, las células de la hipófisis recuperan su tamaño normal y el problema desaparece.

Muchos de los problemas oculares que se presentan con el embarazo los sufren mujeres diabéticas o a las que se les ha diagnosticado diabetes gestacional.  La visión borrosa puede ser un indicador de niveles de glucosa elevados.
Es importante que se realicen controles periódicos ya que en torno a un 30% de diabéticas previas desarrollan su retinopatía diabética durante el embarazo.  Sin embargo, la diabetes gestacional no se ha asociado al desarrollo de la retinopatía.

Los cambios en la retina pueden estar presentes también.  Aunque los miopes severos tienen siempre más riesgo de padecer un despredimiento de retina, durante esta etapa esto cobra mayor importancia, ya que los riesgos aumentan todavía más.

En pacientes sin retinopatía diabética microaneurismas se debe realizar un examen visual con dilatación en el primer trimestre y repetirlo tan a menudo como sea necesario si existen quejas visuales.  La fotocoagulación debe ser considerada para casos severos y si hay cambios proliferativos.

En el embarazo los tumores oculares también sufren variación ya que incrementan su actividad, agravando el cuadro preexistente pues aumentan de tamaño y aparecen metástasis.

Aunque hay muchas mujeres que no sufren ninguna de estas alteraciones, sería muy importante que las embarazadas se hagan controles visuales durante e incluso después del embarazo.  Como se suele decir: más vale prevenir que curar.

Referencias:
J.R. Fontenla, J. Folch, A. Guitart, J. Gatell, C. Martin, M. Grau, D. Pita.. Cambios oculares fisiopatológicos durante el embarazo.
http://www.infobae.com/
http://www.saval.cl/ Ciencia y Medicina Curso del glaucoma durante el embarazo.
Chesley. Hipertensión En El Embarazo

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